13 de mayo de 2015

Izquierda, derecha y egoísmo.

Por Claudia Bonzo. (*)



Nos han enseñado a creer que la "izquierda" es solidaria y la "derecha" es egoísta, y que esto último es muy malo. Eso hace que personas buenas y generosas, muchas veces muy capacitadas en lo suyo pero ignorantes en cuestiones económico-políticas, se sientan inclinadas a votar por candidatos de izquierda.

El tema es que la solidaridad y el egoísmo nada tienen que ver con ser de izquierda o de derecha. De hecho, clasificar a las ideologías como izquierda o de derecha es un tanto vacío de contenido, ya que la posición en una raya no explica. Si queremos ser claros, debemos decir comunismo vs. capitalismo (izquierda vs. derecha), debemos decir socialismo vs. liberalismo (izquierda vs. derecha). Comunismo y capitalismo son sistemas económicos, socialismo y liberalismo son sistemas sociopolíticos.

En el comunismo no existe la propiedad privada. El Estado es el dueño de todo, y ese todo del que es dueño es administrado de forma centralizada. En el capitalismo, la propiedad es individual y cada persona debe administrar sus bienes. No existe la propiedad estatal. Aquellos bienes y servicios que son provistos por el Estado se administran de la manera más descentralizada posible. Estos bienes y servicios otorgados por el Estado son tres de tipo exclusivo: seguridad interior, defensa exterior y administración de justicia, además de obra de infraestructura mínima de gran envergadura. Luego hay funciones secundarias y no exclusivas pero sí necesarias, que son salud pública y educación básica. Todo lo demás es asunto de privados.

El egoísmo no es malo porque es el gran motor del individuo, y un individuo en movimiento produce cosas de las que luego se beneficirán otros individuos. Por ejemplo, hay miles de personas en el mundo que sufren de algún tipo de parálisis, hemiplejía o cuadriplejía a causa de un accidente, y durante años no ocurrió nada en beneficio de ellas. Un día, alguien muy famoso que no sabía nada de cuadripléjicos sufrió un accidente, quedando en ese estado. Obviamente buscó curarse y descubrió con tristeza que no había solución. Eso lo llevó a invertir su dinero en crear una fundación para recaudar más fondos y financiar investigaciones científicas con el objetivo de curar su problema y "empaticamente" el de otros como él, otros que no le importaban antes de sufrir su accidente. Ergo, esa persona no fue impulsada por la solidaridad ni por el altruismo, sino por el egoísmo y por su propia necesidad. Sin embargo, este hombre utilizó su fama, su fortuna personal y su prestigio para brindar a la ciencia y a la tecnología más ayuda que la brindada todos los gobiernos estatales del mundo hasta ese momento. Entonces el egoísmo es bueno, y este ejemplo se repite para casi todas las enfermedades.

(*) Claudia Bonzo
Estudiante, ama de casa, albañil y cocinera liberal.

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